Habitantes de municipios afectados por el uso de agrotóxicos se manifiestan y piden la prohibición definitiva de pesticidas para la agricultura que hasta el momento, son los principales responsables de muertes por insuficiencia renal en municipios como San Luis Talpa.

Una señora sostiene una pancarta que representa a Monsanto como causa de muerte al utilizar sus pesticidas en los alimentos cultivados. Foto/autor.



Haciendo ruido, llamando la atención y con determinación, llegaron a la Asamblea Legislativa la mañana del martes 20 de mayo varias personas -campesinas y campesinos en su mayoría- procedentes de la zona sur del departamento de Ahuachapán al occidente salvadoreño, y del municipio de San Luis Talpa; este último, ícono mediático de las muertes por insuficiencia renal crónica atribuidas según sus habitantes, al uso de agrotóxicos en la agricultura local. Todos llegaron con el firme propósito de exigir a los parlamentarios la prohibición absoluta del uso de químicos y pesticidas que son vendidos sin discriminación en los agroservicios locales. Químicos que según los protestantes, son distribuidos en El Salvador por Bayern y Monsanto, a través de Cristiani-Burkard, empresa del expresidente salvadoreño Alfredo Cristiani (1989-1994).

Actualmente son cerca de 76 municipios de El Salvador los más afectados por insuficiencia renal, no obstante, solo San Luis Talpa figura en los distintos medios de comunicación como el más afectado pese a estar en el séptimo lugar de esta lista. Su alcalde, Salvador Menéndez, dice que ha iniciado una lucha “sin tregua” hasta lograr que la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Órgano Legislativo retome la discusión y promueva a votación la eliminación de agrotóxicos. “Monsanto, la Bayern y Cristiani-Burkard nos están matando aquí en El Salvador. Le pido al pueblo y a los diputados que nos acompañen porque Dios ya nos está apoyando.” señaló el edil Menéndez.

Y es que solo en 2013 en San Luis Talpa, según datos oficiales, la insuficiencia renal cobró la vida de 71 personas, la mayoría del caserío Loma de Gallo, lugar donde se almacenan 34.6 toneladas de tóxicos desde hace más de dos décadas en la exfábrica Quimagro. Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud, las Enfermedades Renales Crónicas (ERC) se volvió la primera causa de muerte hospitalaria en 2013 en El Salvador con una tasa de 14.1 por 100,000 habitantes, pero en Loma de Gallo de acuerdo al estudio, 1 de cada 4 habitantes padece un daño renal. En lo que va del 2014, 23 personas han muerto en San Luis Talpa por la misma causa, y ya se reportan más de 200 personas que la padecen, incluyendo casos de bebés que ya nacen con la enfermedad.

Los manifestantes, hombres y mujeres que a diario trabajan la tierra para obtener de ella su sustento, llegaron con pancartas y rótulos que evidenciaban su descontento ante lo que llaman “un oligárquico poder de las empresas que venden estos químicos”. Dicen estar de acuerdo con el uso de procesos orgánicos que tienen mejores resultados que los químicos y no afectan la salud de los consumidores ni agricultores. “La verdad es que nosotros podemos producir la tierra igual o mejor solo usando material orgánico y no pesticidas” dijo un agricultor quien pidió no ser identificado.

Por ello, presentaron una pieza de correspondencia ante la Asamblea Legislativa para que los diputados retomen la discusión de la prohibición de los tóxicos, aprobada en septiembre de 2013, y observada por el presidente salvadoreño, Mauricio Funes. El mandatario –próximo a dejar el poder- observó de forma puntual prohibir únicamente 42 de los 53 que actualmente se usan en El Salvador, y que en países como Alemania están prohibidos en su totalidad. La Asamblea acepta las observaciones del presidente, y debe discutir si las supera o no antes de la aprobación final de la ley.

Organizaciones como la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) a través de su director, el ambientalista Ángel Ibarra, han acompañado este proceso de prohibición desde las perspectivas técnicas, de capacitación y de logística con el fin de generar conciencia en la población sobre el uso de químicos. Al mismo tiempo, han presentado diversos estudios en donde respaldan los graves daños que ocasionan los agrotóxicos en la agricultura y el agricultor. Estos estudios también acompañan la iniciativa de exigir la aprobación de la Ley General de Aguas, Ley de Soberanía Alimentaria, y la ratificación de la Ley Antiminerías.

El alcalde Salvador Menéndez, recuerda que el problema no es solo de las zonas rurales y de sus habitantes. “No nos confundamos. La gente de las grandes ciudades cree que no les afecta, pero bien se comen las verduras que se producen en el campo con agrotóxicos. Ahí les viene el veneno a todos” señaló el edil, quien además denunció la pasividad del Ministerio de Salud en este caso, pues afirma que no hay tratamientos ni medicinas en los hospitales públicos para la insuficiencia renal.

Los afectados dicen defender la vida de manera orgánica, pero se oponen al uso de químicos para el cultivo agrícola. 


Por otro lado, el alcalde Menéndez denuncia la pasividad con la que los alcaldes de los más de 70 municipios afectados, toman este problema, pues dice haber solicitado reuniones para trabajar en conjunto, pero no ha recibido respuestas. “Yo no sé a quién le tienen miedo o le rinden cuentas. Nuestro patrón es el pueblo; ya hagamos a un lado a estos oligarcas que no quieren perder sus negocios de la muerte” enfatizó.

El alcalde concluyó que sí buscará la reelección al frente de San Luis Talpa pues su misión es promover la prohibición de los agroquímicos y agrega “los diputados que se opongan, serán llamados diputados de la muerte, y los que voten a favor, serán los diputados de la vida”.

La protesta fue respaldada por los artistas nacionales,  y los diputados del partido Gana, Mario Tenorio y Wilfredo Iraheta Sanabria.

El próximo sábado 24 de mayo habrá una masiva marcha contra Monsanto, frente a Casa Presidencial, esto en el marco de la campaña “Fuera Monsanto” que se realiza simultáneamente en otros países.